El uso de aluminio
en forma de utensilios domésticos, latas de gaseosas, cervezas
u otros embalajes, no provoca enfermedades y tampoco esta relacionado
con el Mal de Alzheimer.
Estudios realizados por la comunidad
científica de todo el mundo en los últimos cinco años
demuestran que no existen evidencias de interferencia del aluminio como
causa o factor agravante del Mal de Alzheimer.
Según la clasificación
del FDA - Food and Drug Administration de los Estados Unidos - el aluminio
se encuadra en la categoría de productos GRAS (Generally Recognized
as Safe, que significa, productos generalmente reconocidos como seguros),
lo que garantiza que no hay ningún tipo de acción nociva
del metal en nuestro organismo.
Investigaciones de la Organización
Mundial de Salud (OMS) también confirman que no hay restricciones
de orden médica con relación al acondicionamiento de alimentos
en embalajes de aluminio.
Además, el aluminio está
presente en nuestras vidas bajo diversas formas, tanto naturales, cuanto
manufacturadas. El hecho es que estamos expuestos al aluminio contenido
en el suelo, en el agua, en los alimentos y en medicamentos utilizados
para tratamiento de la salud.
Estudios realizados por FDA en
1995 demostraron que, en los Estados Unidos, las estimativas de exposiciones
dietéticas para mujeres adultas son de 7 mg/día y para los
hombres adultos de 8-9 mg/día.
El total estimado de aluminio
presente en todo el organismo de un adulto es de 35 a 40 mg. Apenas una
parte mínima de la ingestión diaria de aluminio es absorbida
por nuestro organismo (0,01%). Hasta las dietas especiales que contienen
90 mg/día o más de aluminio no pueden ser consideradas perjudiciales,
pues nuestro organismo sano posee gran capacidad de depuración
de este metal.
De ese modo, sin ningún
tipo de prejuicio para nuestra salud, es posible continuar usufructuando
los innumerables beneficios de este material. |